Antología · Ciencia ficción

POLIEDRO SEIS (VV.AA.)

Bien, tengo harto que decir respecto a este libro. Primero que todo, fue un libro que leí en el Club de Lectura de ciencia ficción Prometeo. El libro es una antología que ya se encuentra en su sexta versión (de ahí su nombre), y pertenece a varios autores. La edición es de tapa blanda con solapas de Tríada ediciones, se ve muy bien terminada, presenta 21 cuentos y tiene 276 páginas.

Aquí duerme el diablo (Dan Guajars)

El primer cuento del libro. Aún no he tenido el placer de leer a Lovecraft, pero según los comentarios de los participantes del club, este cuento tenía mucho de lovecraftiano. Lisa y llanamente no me convenció, de hecho para mi fue el peor cuento de esta antología. Si bien es cierto que a veces cuando no te entregan mucha información da pie para que tu crees tus propias explicaciones, y esto conlleva un plus, siento que en este caso no fue así. ¿Quienes son los tumularios?, ¿qué pasa con el engendro que llevan al Sótero del Río?, ¿que tiene de especial esta hacienda en donde ocurren los hechos?, ¿qué mierda hace carabineros ahí?, son preguntas que me surgieron al terminar el cuento.

Otro punto que no me gusto, aunque esto ya es algo muy personal, es el lenguaje utilizado, donde en mi cabeza aparece Jorge Gonzalez cantandome «por qué no se van». Les dejo la siguiente muestra:

– Hijos de puta -dice el Director con los dientes apretados-. Mandan al hueón más lento. Y el especialista culiao ni aparece. Si le pasa algo al cabo aquí, me los voy a bajar a todos los conchesumadres…

Vamos, que un hueón por aquí y otro por allá no le hace mal a nadie, pero me resultó muy repetitivo durante el cuento y es algo que en lo personal no me gusta leer, quizá solo por la poca costumbre de leer escritores nacionales.

Una posible explicación a que no me haya gustado – y no es una justificación a lo malo que me pareció el cuento-, es que quizá tenía algunos guiños a la época de la dictadura, lo cual no me tocó vivir. Una referencia que recuerdo que nombraron en la reunión cuando discutimos el libro, fue la mención del auto modelo Opala, que al parecer utilizaban los agentes de la DINA.

Tzi’ kin (Connie Tapia Monroy)

Un cuento muy agradable de leer. La verdad es que la ambientación del libro me pareció fabulosa, no solo por leer algo situado en la ciudad donde vivo (y ciudad natal), sino que el ambiente opresivo, futurista y noir que nos muestra la autora (que por cierto es la líder del club en el que participo), un poco al estilo de Blade Runner con sus grandes edificios y letreros de neón, para mi fue genial. Por otra parte me gustó aquello de la realidad qlifot para explicar el origen de estos seres que habitaban los cuerpos de los humanos. Me gusta mucho el misticismo del judaísmo, y sumado a aquellas inscripciones élficas en el amuleto que el padre le entrega a su hija, para mi ya indicaba que el cuento se venía bueno. Y no me equivoqué, es un muy buen cuento que muchos esperamos quizá verlo ampliado en una próxima novela.

La ciudad, los mercantes (José Luis Flores)

Si bien no es uno de mis favoritos, si fue un cuento que leí con agrado. Al comienzo fue un poco al estilo de Indiana Jones, algo que siempre me va a resultar entretenido. No tengo mucho más que decir de este cuento.

En las vastas extensiones del sur (Miguel Ferrada)

Un cuento muy interesante que funciona bien como secuela de Frankenstein. Éste último libro fue el primero que leímos en nuestro club de lectura, por lo que no nos resultó indiferente. Se siente el frío ambiente del sur y el odio del monstruo para con los humanos. Un cuento interesante para leer.

Justicia para Santa Maria (Andrés Urrutia)

Un cuento extraño de leer, demonios por aquí y por allá. Un cuento que me resultó difícil de leer y del cual no tengo mucho más que decir.

Bajando a la ciudad (Roberto Sanhueza)

A mi parecer, el mejor cuento de la antología. Perfectamente escrito, un cuento redondo con personajes muy bien definidos y cuya trama se desarrolla completamente en el transcurso de las páginas que tiene de extensión. Es el tipo de relatos que dan placer de leer y que te dan ganas de saber qué pasó después, a pesar de que el final está muy bien realizado, no le falta ni le sobra nada.

Debo reconocer que este cuento fue sorpresivo, ya que anteriormente había leído otro libro del autor, llamado «El fruto de tu vientre», que si bien no me pareció malo, no logró cautivarme ni pude enganchar con la historia, por lo que encontrarme con este cuento suyo en Poliedro seis, y que me haya gustado tanto sin haber tenido muchas expectativas para con el autor, fue sorprendente. Son de las cosas que se agradecen con las antologías.

Marionetas (Michael Rivera Marín)

Un cuento que partió bien pero que tuvo un final terrible. Y no solo terrible por la muerte que nos presenta, sino porque a mi juicio fue un final terriblemente malo. El cuento es agobiante y grotesco en algunas partes, cosa que se agradece ya que cumple con la función de sumergirnos en este mundo que comienza a ser dominado por El Mal. Pero, ¿quién en su sano juicio decide matarse para acabar con la amenaza de algo invisible? además se supone que el Mal ya estaba dentro de ella, motivo por el que decide ser la mártir en la lucha contra esto. No lo sé, no me convenció el final o quizá no lo entendí bien. Igual debo mencionar que posiblemente la niña haya entrado en una especie de depresión y por eso decide tomar esa decisión, aunque pienso que después de ver el rostro desfigurado de su hermana muerta, lo que menos se haría sería ir a acabar con eso, yo al menos creo que quedaría en shock antes de siquiera pensar en cobrar venganza, y de cualquier forma, es una venganza muy absurda ya que mueres en el acto. WTF?

Bajo la acuarela del ocaso (Rebeca San Román)

Un relato agobiante y triste de lo que seguramente la gran mayoría a vivido alguna vez: La paralisis del sueño. En este cuento, la autora nos relata en primera persona lo que se siente y piensa durante esos momentos. En una parte menciona que a veces no sabe que es real y que no, lo que me lleva a pensar hacia el final del cuento: ¿Es real o no lo que sucedió?

Winner (Juan Calamares)

Un cuento muy raro pero divertido. Comienza con algo que me resultó gracioso, claros guiños a American Psycho, novela que justamente había leído a comienzos de este año (2021) junto a mi polola. Luego de eso se nos presenta a Charlie Sheen, sí, ¡¡¡Charlie Sheen!!! como un empresario que vino a Chile a hacer negocios ja, ja, ja, aunque no con muy buenos resultados. Pero eso no es todo, Juan Calamares hace que Charlie Sheen sea una especie de robot soldado super poderoso, cosa que encontré notable. Los acontecimientos que suceden es mejor que los lean.

Empleado peligroso (Fabián Cortez)

Y llegará el día en que los humanos seremos reemplazados por robots. Bueno, ya en varias instancias de nuestra vida los robots nos hacen la tarea más fácil, simplifican muchas cosas, realizan tareas de forma más eficiente e indudablemente en un futuro no muy lejano los androides serán una realidad. Y esta es la premisa que nos cuentan en este cuento, el reemplazo de la mano de obra humana por una compuesta de circuitos, reemplazo que se le va de las manos a Moise quien libra de la muerte en un final que no se ve venir.

Antinomia (Ignacio Fritz)

Un cuento que no tiene ni pies ni cabeza. A las pocas páginas me descubrí que no tenía idea de que estaba leyendo, lo volví a intentar pero no. Un cuento insufrible que no lo catalogo como el más malo de la antología solo porque no lo terminé de leer.

Mentiras (Martín Muñoz Kaiser)

Un obsesivo compulsivo que tiene todos sus horarios controlados y un itinerario que cumplir, se ve inmerso de pronto en una realidad que lo deja fuera de sus planes diarios. Esto provoca en Ricardo, el protagonista, un conflicto interno entre querer ser amable o seguir con su obsesión. Al final no entendí si realmente pasó lo del final o no. De cualquier forma me encanto ese sexo grotesco que se describe, donde Ricardo a pesar de todo lo que le hacen está feliz… que mente retorcida la tuya Ricardo ¿eh?.

Funesta luz (Patricio Alfonso)

Un cuento de dos páginas para describir un supuesto origen y naturaleza de nuestro satélite natural: La Luna.

Juego de mente (Cristina Mars)

Una dulce venganza póstuma, que muy dulce no fue ya que no se pudo disfrutar. Cristina Mars nos relata una historia de una pareja en cuyos sueños alguien trata de asesinar a otro. Sueños que afectan en la realidad hasta el punto de tomar acciones drásticas. Un juego del miedo, que en muchos casos de la vida real puede llegar a afectar a muchas parejas.

Oliver se queda en casa (Sergio A. Amira)

El que mucho abarca poco aprieta. Fue lo que pensé al comenzar este cuento, viendo la tan variada gama de personajes de distintas razas pidiendo a gritos ser desarrollados en las cortas páginas que tiene el cuento. Y es que la historia da para un poco más, a pesar de no ser algo muy rebuscado sentí que me faltaron páginas para que el cuento se lograra desarrollar a plenitud.

El lenguaje de los muertos (Pablo Rumel)

Un relato que nos cuenta la vida de Vicente Cruz Venegas, un obsesionado con hacer contacto con el más allá y poder hablar con los muertos. Vivió toda su vida de una manera solitaria y excéntrica. Un cuento lento y aciago de principio a fin, lo encontré plano, sin acciones que a uno lo sorprendan, salvo en el final donde descubrimos el origen de nuestro interlocutor. En resumidas cuentas me falto algo de acción, algo que marcara la diferencia como un climax.

El tiempo y el silencio (Rodrigo Juri)

Debo reconocer que este relato era el que más ganas tenía de leer cuando me enfrenté a este libro. ¿Por qué?, pues porque nunca había leído a Rodrigo Juri, a quien siempre me imaginé como un autor que me gustaría. Lo conocí cuando vino a dictar un taller de ciencia ficción a la ciudad de Arica, y aunque no cruzamos palabras, me pareció un sujeto al que había que leer.

El relato nos cuenta sobre un futuro post apocalíptico donde unos pocos se salvaron gracias a la presencia de un búnker. Y aquellos sobrevivientes tejen artimañas para hacerse con el control del mismo, planeando con total astucia la mejor de las venganzas.

Fue uno de mis favoritos también. Recomendado.

La horda (Alicia Feniux)

Un hombre diagnosticado con FoCH (Fobia al Contacto Humano), se le presenta la oportunidad de tener a mano un dispositivo capaz de aislarlo del mundo mucho más de lo que ya estaba, dándole seguridad ante un mundo que visualiza repulsivo y lleno de contaminación. Un relato que nos habla de la incapacidad de algunas personas de controlar sus miedos, llevándolos en ocasiones a cometer actos impensados ante la presión de lo que una fobia puede llegar a imponernos.

Nivel de ejecución (Emil Sinclair)

Me recordó un poco a El juego de Ender, cuando utilizaban estos juegos virtuales para detectar qué tan aptos podían llegar a ser los niños para la estrategia en batalla. Es un relato con mucha acción que me mantuvo siempre interesado en querer saber qué pasaría, qué decisiones tomaría el protagonista y obviamente si sería capaz de hacer lo que tenía que hacer para ser aceptado. Finalmente con un poco de ayuda y entrenando su subconsciente, logra dejar de lado sus aprehensiones alcanzando un puesto en lo que siempre quiso trabajar. Me pareció bien escrito, desarrollado prolijamente y terminado de buena forma. Fue uno de mis favoritos.

La carnada (Armando Rosselot)

¿Te imaginas encontrarte con un insecto gigante digno de todo tu asco?. Esto es lo que ocurre en este relato. Muy cortito pero interesante.

Aizuwakamatsu no Yurei (Luis Saavedra)

Un relato extraordinario para finalizar esta antología. Al igual que me pasaba con Rodrigo Juri, tenía muchas ansias de leer a Luis, a quien lo conocí bajo las mismas condiciones.

El cuento, que después supe parece ser una adaptación de otro relato japonés, transita por terrenos tranquilos. Si bien lo encontré un libro parejo sin altos ni bajos, Luis nos sabe mantener en todo momento interesados en lo que pasará. Es un cuento enternecedor, simple pero profundo, de aquellos que te dejan pensando una vez que cierras el libro.

Fue mi segundo cuento favorito de esta antología, y eso que no era el tipo de relato que estoy acostumbrado a leer.

CALIFICACIÓN: 2/5 SOFONES