
Es difícil hacer una reseña sobre este libro, tan amado por muchos y que sin embargo algunos no pueden ni pasar de sus primeras páginas. Sí, es un libro lento, no contiene grandes escenas de acción, pero es que no es precisamente ese el fuerte de este libro. Estamos ante un libro de aquellos que hay que leer con detenimiento para poder entender bien de que trata. Para aquellos que se encuentran más alejados del mundo de las ciencias, quizá puede ser un poco difícil de llevar por la complejidad inherente de los temas que aborda, pero para aquellos que logramos salir de las primeras páginas y engancharnos en la trama, termina siendo una joyita que en lo personal no entiendo cómo es que aun no es más conocida esta obra del autor. Cuando hablamos de Dan Simmons, hablamos de un autor de escritura inteligente, y El hombre vacío no es la excepción.
La edición que tengo es del sello NOVA, en tapa blanda y tiene 280 páginas.
El libro nos cuenta la historia de un profesor de matemáticas llamado Jeremy Bremen, el cual tiene la capacidad de leer la mente de las personas. Y no es que él pueda leer la mente de una sola persona en particular como a goteo, no, a él le llegan los pensamientos de todos quienes lo rodean como una ola sobre la orilla de la playa, de manera tan abrumadora que tuvo que crear un sistema para bloquear su mente de todo aquello y aislarse en sus propios pensamientos. Aun así, puede aislar todos los pensamientos que desbordan su mente, la neurocháchara como él la llama, para centrarse en los que él desea. Sus estudios los ha dedicado a la investigación de este extraño don que él tiene, llevándolo por terrenos de la matemática y la física cuántica.
Jeremy se considera alguien extraño en cierto modo por poseer este don, y es por eso que cuando conoce a Gail todo su mundo se ve entrelazado con el de ella de una manera que jamás imaginó. Gail tiene el mismo don de Jeremy, y entre ellos se fortalecen muchísimo como pareja, ya que ven en el otro a un igual que entiende por lo que tienen que pasar. Ya no se encuentran solos, no son una rareza; y al igual que Jeremy, Gail también tiene este escudo contra los pensamientos que la embargan continuamente. Pero ojo, no todo es color de rosa, ya que a pesar de compartir un don tan complejo como el que tienen, ambos no están exentos de las discusiones que toda pareja tiene.
Durante sus investigaciones, Jeremy conoce a Jacob Goldman, un investigador que se encuentra analizando datos en la misma línea de nuestro protagonista. Jeremy se ofrece como conejillo de indias, y finalmente logra dilucidar y abrirse paso por entre las tinieblas de la física cuántica para descubrir un mundo de posibilidades inimaginables de las que no haré spoiler en demasía. Como mencioné anteriormente, los estudios de Jeremy radican en averiguar el «porque» de su don, el cual se encuentra asociado al supuesto de que, tal como sucede en la física cuántica, donde el observador es capaz de cambiar el comportamiento de una partícula a través del colapso de la función de onda, en la macro-realidad, donde viviríamos muchas personas y cada uno pensantes, habría un número finito de posibles realidades, y serían los pensamientos, a través de algún intrincado mecanismo, los que harían colapsar esta nube probabilística en la realidad que percibimos.
Pero bueno, Gail muere. Esto no es ningún spoiler porque sucede en el primer capítulo del libro, y es aquí donde comienza la debacle en la vida de Jeremy, quien pierde a su ser más querido, con quien compartía no solo en un nivel físico, sino que casi compartían una misma mente, ya que muchas veces en vez de hablar con palabras vocalizadas, preferían comunicarse telepáticamente. Jeremy decide alejarse de todo y se ve abrumado por la perdida de su mujer, intenta escapar de su mente, de su pasado y de si mismo, y es en este alejamiento que observamos algunos cambios en la mente de él. Algunos ven en esto una especie de viaje al estilo de Dante, donde Jeremy desciende hasta los infiernos y se eleva al cielo para encontrar a su amada Beatriz. Esto último lo podemos ver expresado entrelíneas en algunas partes del libro, como en la cita al comienzo:
Probarás lo salado que sabe el pan de otro,
y qué difícil camino es subir y bajar las escaleras de otro.
Dante,
Paraíso XVII
O en el nombre de un capítulo hacia el final del libro, llamado Malebolge, nombre del octavo círculo del Infierno según Dante. El lugar donde reina la maldad del hombre. En dicho capítulo vemos como Jeremy presenta un extraño cambio en su personalidad.
Términos como frente de onda, análisis de Fourier, la ecuación de ondas de Schrödinger, gluones y quarks, así como alusiones a los trabajos de Dirac y Gödel, por nombrar algunos, se dan cita en este exquisito libro de Dan Simmons. Pero si bien hay una cierta cuota de ciencia en toda la narración, esto no llega a ser determinante para lograr entender el libro.
Durante la narración existen capítulos bajo el título OJOS, en el cual notamos la presencia de un extraño interlocutor que a medida que avanza el libro va cobrando mayor importancia, hasta finalmente mostrarse como la piedra angular de un libro que, si bien no es para todo público, a mi me ha parecido exquisito, de esos que una vez lo terminas y lo cierras, te deja pensando, sopesando lo que leíste, disfrutándolo en su totalidad.
CALIFICACIÓN: 5/5









