
En la década de 1950 se daba inicio al proyecto MK Ultra, el cual se basaba en practicar ensayos de experimentación en seres humanos con el fin de someterlos mentalmente, en estos se les aplicaban drogas, técnicas de hipnosis y privación sensorial, entre otras cosas; este era ejecutado por la CIA. Se dice que Stephen King se inspiró en este proyecto para escribir el libro del que hablaré hoy.
La edición con la que cuento es Debolsillo, tiene 582 páginas y está dividido en partes, las cuales a su vez se segmentan en capítulos más cortos.
En Ojos de fuego acompañamos a Andy y Charlie, padre e hija, en su trepidante huida de una agrupación secreta llamada La Tienda; esta última se dedica a realizar estudios experimentando en seres humanos con el fin de aplicarlos en procedimientos militares.
Hace ya un par de años, Andy y Vicky se sometieron a cierto experimento organizado por los miembros de La Tienda, allí se conocieron y enamoraron, pero, en dicha ocasión obtuvieron algo más que su amor, pues ambos desarrollaron ciertas habilidades, y no solo eso, su hija Charlie es piroquinética.
La organización de La Tienda desea continuar su investigación y probar que su experimento fue un éxito, pudiendo replicarse, es por esto que buscan a Charlie.
En cuanto a la idea principal del libro, me pareció muy original, se nota la influencia de la guerra fría en cuanto a la ambientación y las motivaciones de La Tienda, predominando su tono experimental y estratégico. Personalmente, me entusiasmaron bastante las escenas en las cuales se profundiza un poco más sobre La Tienda y cómo procedía.
El ritmo de la obra al principio me pareció muy bueno, ya que el libro comienza en medio de la huida de Andy y Charlie, por lo que tiene su buena dosis de acción.
Los personajes están bien descritos, sin embargo, se me hizo muy difícil tragarme el personaje de Charlie, no logré conectar mucho con ella, quizá porque durante la primera mitad del libro no se nos deja ver mucho su perspectiva, ya que la historia en un principio se centró más en Andy y con eso me quedé. No digo que sea un punto negativo, es solo que conecté mucho más con el padre de la pequeña.
La primera parte de la historia se me pasó muy rápido, pero ya hacia la mitad el libro (según yo) se estancó, se tornó un poco lento para mi gusto y es que se nos muestra a la agrupación de científicos intentando manipular a los protagonistas, y es aquí donde entra en juego Rainbird, el villano.
En relación con este último personaje, debo decir que, si bien cumple con su rol de “malo”, está terriblemente deshumanizado. Si algo caracteriza a los personajes de Stephen King, al menos en sus novelas largas, son los matices, sus villanos siempre tienen un motivo, un trauma en la infancia, una madre abusiva, un padre alcohólico, etc. En el caso de Rainbird, si bien es cierto, tiene su historia en la guerra y un accidente que lo marcó en más de un sentido, no se nos muestra ni un solo atisbo de humanidad, y quizá eso es lo que me quedé esperando e hizo más lenta la historia para mí. Esperaba algo más en ese sentido.
Ya la última parte del libro la leí super rápido, aquí se desencadena toda la acción y vemos a los personajes “on fire” (literalmente). El final me pareció justo, pasó lo que tenía que pasar y ya.
Debo decir que el libro es bastante emocionante, tiene escenas de mucha tensión y otras muy conmovedoras en las cuales se genera la atmósfera óptima para ponerse en los zapatos de los personajes y vivir lo que ellos viven.
CALFICACIÓN: 3.5/5
