
Un ingeniero llega a investigar un terreno en las colinas y valles que cruzan un páramo calcinado en Arkham, en los cuales se tiene pensado hacer una nueva reserva (o lago). Ya en el lugar, pudo ver de primera mano a qué se referían las historias alusivas a dicho páramo rodeado de árboles enfermos de extrañas formas.
Gracias a algunos pueblerinos, da con el viejo Ammi, quien le cuenta la historia de cómo se estrelló un meteorito en las colinas de Arkham, el minucioso estudio que hicieron del mismo, y de qué manera este terminó provocando la mutación y destrucción de todo organismo al que acecha.
Un relato corto, pero, en nuestra humilde opinión, escrito con maestría, y es que más allá de los horrores descritos, la ambientación nos atrapó por completo. La manera en que se desarrolla la historia nos mantuvo expectantes desde el principio. El planteamiento de la trama es bastante directo y conciso sin perder la belleza narrativa, y es que la prosa del autor es elegante y el vocabulario que usa es muy rico, empleando conceptos algo complejos para dar forma a su historia.
Más allá de contar la historia de un personaje, el autor nos cuenta de un color, un elemento al que dota de vida propia y hará los horrores de los habitantes de aquella desafortunada granja en la que impactó el meteorito. Esto nos parece fascinante, pues, es una idea bastante original que mezcla el horror cósmico con ciencia ficción.
Por otra parte, nos gustó mucho la manera en la que Lovecraft describió el descenso a la locura de ciertos personajes.
En síntesis, es un libro que disfrutamos mucho y que nos sorprendió gratamente, ya que siempre nos habíamos sentido intimidados por la obra del autor; pero luego de leer semejante relato, se nos antoja leer todo lo de Lovecraft.
CALIFICACIÓN: 5/5